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Marco de aplicación de la política económica Política económica 

Marco de aplicación de la política económica

Las medidas de política económica no se desarrollan en el vacío sino en un marco general que denominamos sistema económico. El sistema económico puede definirse como el conjunto de principios, instituciones y normas que regulan las relaciones entre los distintos sujetos y el desarrollo de las actividades económicas.

Existen distintas propuestas de clasificación de los sistemas económicos, pero quizá la más sea la que sugiere la utilización de dos criterios:

  • El criterio de la propiedad de los medios de producción.
  • El criterio del modo de asignación.

Según el primero de ellos, nos encontraríamos con tres posibilidades, dependiendo de si los medios de producción pertenecen al individuo, al Estado, o a ambos:

  • Un sistema con predominio de la propiedad individual.
  • Un sistema estatalizado.
  • Un sistema cooperativo o mixto.

El criterio del modo de asignación en la política económica

En nuestro caso nos quedaremos con el segundo criterio, que nos permite diferenciar los sistemas en razón de las instituciones o mecanismos mediante los cuales se toman decisiones que afectan directamente a la asignación de recursos, tanto en el ámbito de la producción como en el de la distribución. El mercado o el plan centralizado, como mecanismos para decidir la asignación de los recursos, constituyen las dos modalidades básicas.

Pero, en realidad, no han existido ni existen modelos de asignación que respondan, en estado puro, a una de las dos alternativas anteriores. La historia y la realidad nos ofrecen abundantes ejemplos de sistemas económicos en los que los elementos fundamentales básicos aparecen entremezclados. Se trata de las economías de mercado de carácter mixto, en las que el mercado ocupa el lugar central como elemento de asignación, pero corregido por las actuaciones directas del Estado.

El sistema de economía de mercado

El sistema de economía de mercado descansa esencialmente en el principio de la libre iniciativa del individuo para tomar decisiones en el terreno económico. Los productores ofrecen los bienes y servicios que consideran conveniente producir y deciden igualmente con qué medios y mediante qué procedimiento los producirán a efectos de maximizar el beneficio. Los consumidores deciden libremente qué bienes y servicios adquieren de acuerdo con sus preferencias y los propietarios de determinados medios o recursos deben poder decidir, también libremente, cómo los emplearán para obtener la contraprestación.

economia de mercado

Para que este juego de intereses y criterios individuales pueda funcionar alcanzando soluciones, hay que dejar operar al mercado que constituye la institución central del sistema. El mercado es el encuentro y confrontación de intereses entre diversos agentes económicos. No existe un único mercado sino múltiples mercados que permiten informarse. Esta multiplicidad de mercados suelen agruparse en dos: los mercados de bienes y servicios y los mercados de factores. Pero para que este juego de intercambios pueda producirse es necesario que el sistema económico reconozca algunos principios institucionales básicos entre los que destacan:

  • El derecho a la propiedad individual.
  • El derecho a contratar e intercambiar libremente.
  • La libertad en la prestación del trabajo.
  • La libertad de emprender y asumir riesgos.

Junto a estos principios, el sistema de precios es el indicador por excelencia de la contraposición entre oferta y demanda del bien o servicio objeto de transacción.

La literatura sobre el análisis comparado de sistemas ha desarrollado con amplitud las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. Entre las ventajas que se atribuyen al mercado, podemos señalar las siguientes:

  • El sistema de mercado permite que los recursos se asignen con más eficiencia que cualquier otro sistema. El mercado implica especialización y, por tanto, cada uno producirá aquello para lo que esté mejor dotado o en lo que posee una ventaja competitiva. El mercado implica una evaluación continua de costes y beneficios lo que conducirá a que los recursos se asignen de acuerdo con esta valoración.
  • El comportamiento egoísta y competitivo de los agentes (búsqueda del propio interés) conduce a lograr la solución más adecuada para el conjunto. En cada sector de la vida económica, los mercados aseguran la coordinación entre las decisiones independientes de los agentes individuales, garantizando, si funcionan libremente, la realización permanente del equilibrio económico más satisfactorio posible.
  • El sistema de toma de decisiones de carácter descentralizado por parte de los productores y de los consumidores, vía mercado, reduce claramente los costes de información y de transacción, hecho que no sucede en cualquier otro sistema donde sea preciso recoger y acumular la información.
  • El sistema de mercado respeta la libertad del individuo. El comportamiento de cada agente no se encuentra regulado directamente por nadie en particular.
  • Los cambios en los precios relativos y en la competencia inducen la rápida introducción de innovaciones y cambios técnicos por parte de los productores.
  • Los desequilibrios que se producen en una economía de mercado tienden a ser sólo temporales. El funcionamiento de un mercado concurrencial tiene la ventaja de eliminar automáticamente cualquier desequilibrio que sea consecuencia de un choque que haya afectado a la oferta o a la demanda.

Las economías de mercado de carácter mixto

Ahora bien, centrándonos en el caso de las economías de mercado de carácter mixto, que son las que existen en realidad, es preciso hacer dos matizaciones:

  • Que los sistemas reales basados en la economía de mercado suelen apartarse del modelo teórico ideal.
  • Los fallos del mercado han justificado la incorporación del sector público como sujeto activo en la economía para alcanzar objetivos no cubiertos automáticamente ni de forma satisfactoria por el mercado o para evitar / suavizar los costes no deseados que el sistema desarrolla. Ello fundamenta, en buena parte, la puesta en práctica de las políticas y programas públicos pero, la intervención del sector público puede traspasar los límites de lo conveniente, o al menos de lo deseable, para que el mercado cumpla realmente su papel. El resultado puede ser, entonces, la pérdida de algunas de las ventajas que se atribuyen al propio sistema de libre mercado, una de cuyas principales manifestaciones sería y es la aparición de rigideces que dificultan los posibles ajustes que el mercado debería provocar cuando se producen choques o cambios que afectan a la economía. Asimismo, las actuaciones y las crecientes obligaciones de gasto asumidas por el Estado pueden desencadenar desequilibrios graves en las economías, todo lo cual ha dado lugar a la aparición de lo que la literatura económica viene calificando como fallos del sector público.

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